Disculpad el retrado en la apertura de post. Un cordial saludo CMP
martes, 29 de abril de 2014
La libertad
La cuestión es clara: la libertad.
Quisiera que pudiérais explicar, al menos, los siguientes puntos:
Qué no es la libertad
Cuáles son sus condiciones de posibilidad
Cuáles son los planos de la libertad
Qué es la libertad
Un cordial saludo
9 comentarios:
Juana Mª Urcelay Delgado
dijo...
La libertad es una de las notas definitorias de la persona. El hombre es libre desde lo más profundo de su ser y por eso para ser verdaderamente humano se ha de ser libre de verdad. La libertad tiene cuatro planos que se superponen e implican mutuamente: 1. La libertad constitutiva, fundamental o trascendental 2. La libertad de elección, de arbitrio o psicológica 3. La realización o crecimiento de la libertad: su rendimiento 4. La libertad social LA LIBERTAD CONSTITUTIVA Es el nivel más radical y profundo de la libertad humana, por ella el hombre es libre. Para el desarrollo de la misma es necesario preservar la intimidad. La libertad constitutiva es la base de los derechos humanos como: • Derecho a la libertad de opinión y expresión • Derecho a la libertad religiosa • Derecho a vivir según las propias convicciones La libertad interior es condición para entrar en diálogo profundo con los demás: es apertura y actividad. Las condiciones de posibilidad de la libertad interior son: 1. Intimidad: En ausencia de intimidad no es posible la vida libre. La plenitud personal, que se alcanza en la donación de sí, sólo es posible si se tiene intimidad. 2. Verdad: Nadie es dueño de la verdad y sólo en el ámbito de la verdad las reglas del juego son iguales para todos posibilitando la toma de decisiones. Además, la libertad nos libera de la arbitrariedad propia. La verdad no puede imponerse. 3. Convicciones: Son aquellas verdades que configuran el modo de vivir, los últimos criterios del actuar y el sentido de la propia vida. Es el espacio religioso de la intimidad personal presente en todo hombre más allá de los postulados científicos. No hay espacio para la libertad cuando no lo hay para la intimidad personal, para la verdad y para las convicciones y la fe. LA LIBERTAD DE ELECCIÓN Tenemos conciencia de que podemos elegir o no (libertad de ejercicio) y podemos elegir esto o aquello (libertad de especificación). Lo importante es acertar, no sólo elegir. Hay que elegir y ser responsable de las consecuencias reales de la elección. La consideración de las consecuencias no recorta la libertad, sino que la hace más real. Cuando elegimos entre muchas opciones, las opciones desaparecen y nos lleva a no poder elegir para conservar la libertad. La libertad de elección se sustancia en la decisión, no en la mera consideración de posibilidades (elección). Hasta que no se decide la libertad no se hace real. EL CRECIMIENTO DE LA LIBERTAD El uso de la libertad de elección conduce a su desarrollo y realización concreta. El crecimiento de la libertad forma el proyecto vital. Quien posee un proyecto vital y forja su carácter mediante virtudes que buscan el acierto, el más libre. No hay verdadera libertad si no hay un fin al que se orienta. De ahí que la espontaneidad como criterio de libertad es algo frívolo que dificulta la configuración del proyecto vital y quita protagonismo a la propia vida. El que es verdaderamente libre se hace previsible porque decide desde sí mismo y no desde el capricho arbitrario. No es libre el esclavo de los reclamos externos. En este sentido me ha llamado la atención el nuevo anuncio televisivo de Mercedes, ya que plantea precisamente la libertad como un “dejarse llevar” y una manera de vivir sin autodominio. Se puede ver en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=kzvF9hekiJA LA LIBERTAD SOCIAL Para poder llevar a cabo el proyecto vital y realizar la libertad es necesario que la sociedad lo permita y lo posibilite. La libertad social se materializa en: • Existencia de condiciones materiales que permitan la subsistencia y algo más. Es necesario que se permita trabajar, ganar un sustento y comercia libremente. • Existencia de libertad de expresión y libertad religiosa.
La libertad y sus planos. La persona humana alcanza su plena realización en la entrega, en el don de sí. Pero nadie da lo que no tiene. Dicho de otro modo, nadie puede darse, si primero no se tiene o se posee a sí mismo. Por eso mismo, el nivel más radical de la libertad-el que está más en la raíz del ser humano-, es la libertad constitutiva. Se entiende así la libertad como la autoposesión en el origen: nadie puede alcanzarlo si su dueño no lo abre, y sólo él puede hacer partícipe del mismo a los demás. No sólo está dentro, ni en el interior. Se da en un nivel más profundo, superlativo: lo íntimo. De esta libertad interior mana la dignidad de la persona, su valor, su excelencia, y es la base de los derechos humanos y del ordenamiento jurídico. De ella demandan los derechos fundamentales: a la libertad de opinión y expresión; a la libertad religiosa; a vivir de acuerdo con las propias convicciones, a desarrollar el proyecto de vida. Cualquier ataque a la libertad, en sus distintos niveles (libertad religiosa, libertad de elección) aunque se refieren a la libertad social, siempre será también un ataque a la libertad interior o constitutiva. La libertad no es un búnker para la propia protección, sino el trampolín desde el que alcanzar las metas más profundas que las personas nos proponemos. La libertad es apertura, actividad, capacidad de establecer compromisos. La libertad que no establece compromisos es una libertad teórica, no real. Para acertar en las decisiones, en los proyectos vitales, es bueno recordar que la libertad humana no es absoluta, pues está condicionada por la realidad. Una vez conocida y aceptada la propia realidad, es posible establecer y alcanzar proyectos ambiciosos. Desde un punto de partida equivocado es más difícil de acertar en el rumbo y en la meta pretendida.
La libertad de elección. La libertad de elección es la capacidad de autodeterminación de la voluntad. Pero esa capacidad debe ser «llenada» de decisiones libres, comprometedoras. No es más libre quien tiene menos compromisos, sino el que establece compromisos estables con metas más altas. No radica esta libertad en tener más o menos opciones de elección, sino en acertar en la elección tomada. Lo importante no es elegir, sino acertar, pues nos jugamos la felicidad de la propia vida, y como dice la canción «la vida se vive sólo una vez». No elegir, no decidir ni asumir compromisos (llevar la mochila vacía, propone el protagonista de Up in te air) ofrece un espejismo de libertad que termina en la insatisfacción vital. La libertad también crece y se potencia con su uso. Quien hace buen uso de ella, la acrecienta. Se hace más protagonista de la propia vida. Pero el proyecto vital del hombre no se cierra sobre sí mismo, sino que se despliega al exterior, a la sociedad. Así como el bien común forma parte o dimana del bien personal, la libertad social también está vinculada a la libertad personal. La libertad social se materializa en la existencia de condiciones materiales que permitan la subsistencia, y algo más que ésta (disposición de bienes materiales), y en la existencia de condiciones para el pensar (libertad de expresión) vivir de acuerdo a las propias convicciones (libertad religiosa).
Ana Díaz La libertad Cuando se habla de libertad no se hace referencia a la raíz, a lo profundo y por eso se habla de ser libre como hacer lo que uno quiere cuando le apetece. No es una ausencia de límites que me agobian; eso es capricho. La libertad es una de las notas definitorias de la persona, y le ayuda a llegar al desarrollo máximo o a la mayor degradación. Es la condición de posibilidad, no es nada y puede serlo todo. Cada persona es dueña de sus actos y del principio de sus actos, todas, y por eso somos libres. Elegimos voluntariamente nuestro destino, no está escrito ya, sino que con la consecución de nuestras elecciones lo vamos escribiendo. Como el principio de todos nuestros actos está en nosotros mismos, esos actos son voluntarios, son libres. La libertad tiene cuatro planos que se solapan entre ellos. El primer nivel es la libertad constitutiva, que es el nivel más profundo. Me hace poseer un mundo interior inviolable, inaccesible para nadie que no sea yo. Es ser dueño de uno mismo, poseerse en el origen. El único modo de eliminar la libertad de la persona es haciéndole desaparecer. Cuando se tortura a alguien intentan destruir este núcleo íntimo de la persona. Ese núcleo que es la fuente de todo acto del hombre es lo que han de proteger los derechos humanos (libertad de expresión, libre discusión en la búsqueda de la verdad…). La libertad constitutiva es apertura a todo lo real, porque el hombre es cuerpo, pero también espíritu. Otro plano de la libertad es la de elección o de arbitrio. El determinismo anula este plano, nuestras elecciones están previamente determinadas por nuestra constitución biopsicológica. La realidad es que esa constitución nuestra condiciona, pero no suprime la libertad. La mentalidad de elegir lo que cada uno quiera sin perjudicar a nadie, al margen de si lo elegido es bueno o malo, está muy extendida. Al haber elegido libremente, ese acto ya es admirable; pero no podemos poner la libertad de elección como valor primero, los fines de las acciones y los límites de lo tolerable, por ejemplo, también son valores importantes. El rendimiento de la libertad, otro plano, (el incremento de la libertad) es lo propio del hombre. Los actos producen costumbres y hábitos; un fortalecimiento de la voluntad, una virtud, lleva al rendimiento positivo de la libertad. Fortaleza, prudencia, templanza y justicia, estas virtudes nos llevan a aspirar a los bienes más nobles, a la verdad. La libertad social consiste en que los ideales puedan vivirse, que sean posibles las metas de las personas. La sociedad debe ayudar al desarrollo equilibrado de las personas, no reducir al hombre a una dinámica mecánica que no le deje aspirar a la Verdad. La miseria se considera la forma más grave de ausencia de libertad porque conlleva la falta de los bienes necesarios para la realización de la vida humana en sociedad. Al hombre hay que darle oportunidades para que de lo mejor de sí mismo. Hemos de crear sociedades abiertas, en las que exista la libertad en teoría y en la práctica.
La libertad es una de las notas definitorias de la persona, permite al hombre alcanzar su máxima grandeza, pero también su máxima degradación. Ésta tiene 4 planos: Libertad constitutiva, fundamental o trascendental, su contenido específico es el espacio interior que nadie puede poseer si uno no quiere y del cual solo yo puedo hacer participe a los demás. Preservar la intimidad (psíquica, somática y biográfica) es condición para el desarrollo de la libertad fundamental, de la que mana la dignidad de la persona y los derechos humanos fundamentales (libertad de expresión, libertad religiosa, derecho a vivir). No es objeto de elección sino solo de aceptación, el cuerpo y las condiciones sociales, por ser libertad interior, es el punto de partida de las relaciones interpersonales que configuran la propia biografía, este ámbito de libertad es aquel desde el que la persona destina, reconoce y acepta la propia realidad- su carácter filial y aquello que esta llamado a ser. Las condiciones de posibilidad de libertad interior son la intimidad, la verdad y las convicciones. La plenitud personal, que se alcanza con la donación de sí, solo es posible si se tiene intimidad “libertad interior”. La verdad es el gran norte, el gran peso o la gran liberación de la libertad, la verdad es asi condición de posibilidad de la libertad, la verdad – el conocer la realidad y aceptar su lógica- solo es posible desde la libertad El sentido de la propia vida podíamos llamarlas convicciones. Se trata de proposiciones que poseen mas peso en la vida personal, es el espacio religioso de la intimidad personal.
Libertad de elección o de arbitrio, integran la capacidad de autodeterminación de la voluntad, en efecto somos conscientes que de somos libres cuando nos damos cuenta de que podemos elegir. Para aprender a ser libre es necesario experimentar la libertad en la elección, tener vivencia y realidad de esta y de las consecuencias de la misma.
El crecimiento de la libertad, produce costumbres y hábitos en la voluntad y la madurez de la personalidad. Al fortalecimiento de la capacidad humana se denomina virtud. Se puede decir que quien forja su carácter mediante virtudes que buscan el acierto, es mas libre, vive su propia vida y es capaz de estableces relaciones permanentes con los demás. El nexo se establece en el hombre entre la individualidad y relación con los demás, la independencia esta más ligada al miedo a perder algo que al afán de hacer crecer algo.
Libertad social, sólo es posible si la sociedad en la que se vive, permite y posibilita que se pueda hacer lo que uno quiere, la libertad social radica en la búsqueda de un bien común. La libertad social se materializa en condiciones que posibiliten la mejora y disposición libre de bienes materiales, permitiéndole trabajar, ganar un sustento, y comerciar. Y la libertad en la búsqueda de la verdad, daño “libertad de expresión” y “libertad religiosa”, obviamente el primer paso es la educación.
Como educadores, nuestra meta es la de conseguir individuos libres que puedan desenvolverse como tales y ser artífices de la sociedad del futuro. La consideración de cuatro planos, íntimamente relacionados entre sí, dentro de la libertad implica la consecución de esta meta. En primer lugar, la libertad constitutiva o libertad interior condicionada por la intimidad, la verdad y las convicciones. De ella mana la dignidad de la persona, quien reconoce y acepta su propia realidad. La libertad de elección permite al individuo ser responsable de las consecuencias de sus propios actos. Volvemos a encontrar la premisa de la aceptación. No se trata de querer o de tener posibilidades de elegir sino más bien aceptar los resultados de dichas elecciones, asumiendo que existe la posibilidad de errar y de tener que enfrentarnos a la frustración. El uso de la libertad permite que ésta crezca y haga madurar al individuo, creando en él costumbres y hábitos que moldean su proyecto vital, convirtiéndole en el protagonista de su existencia. Esto le permite actuar sin depender de condiciones externas y de caprichos internos. Toda esta libertad del individuo debe estar enmarcada dentro de una sociedad que permita el desarrollo de individuos libres. Una sociedad que garantice las condiciones por encima de la mera subsistencia, que fomente la dignidad del individuo, defienda su libertad de expresión y convicción y garantice una base educativa para que sus individuos sean menos vulnerables a la manipulación social. Nuestra deontología nos obliga a mantener unas normas de respeto ante estas condiciones.
Libertad. Una palabra complicada de definir en cualquier contexto que se presente pero si se puede afirmar que permite que el hombre se desarrolle de forma plena. Podemos entender la libertad a través de cuatro planos que la definen que son: libertad constitutiva, de elección, realización de la libertad y libertad social. Cuando hablamos de libertad constitutiva es aquella que nos hace libres a nosotros mismos, es decir, nuestro rincón interior que nos hace únicos y que poseemos la capacidad o no de compartir con los demás; por lo que consideramos que la libertad constitutiva es la libertad más sincera y profunda de una persona. No obstante no somos conscientes de nuestra libertad hasta que no tenemos que elegir; es decir la libertad de elección o dicho de otro modo realizar nuestra voluntad. Solo cuando hacemos una elección ya sea entre varias opciones o una sola, seremos conscientes de que poseemos libertad y que podemos hacer uso de ella lo que implica asumir las consecuencias que dicha elección pueda conllevar. Sabemos que cuando elegimos podemos hacerlo para un fin positivo o negativo, es decir, existe posibilidad de acierto y error y debemos aceptar los errores que nos dan experiencia en la vida y que nos permiten desarrollarnos como personas. Como consecuencia de la libertad de elección nace la realización de la libertad pues esta no es más que el desarrollo y realización de una persona, es lo que nos otorga unos hábitos y costumbres y nos regala un proyecto de vida duradero donde podamos protagonizar nuestra propia vida de forma autónoma a través de nuestras elecciones siendo responsables de ellas. Todo lo anterior nos ayuda para poder salir al mundo exterior, la sociedad, de la que debemos formar parte y participada de forma activa para desarrollarnos como personas; de modo que debe aparecer la libertad social, aquella que permite al individuo desarrollar su proyecto vital y le otorga libertad para subsistir (Trabajar) y libertad de expresión y religiosa, con una base educativa que nos aporte los cimientos necesarios para poder formar parte de la sociedad y desarrollar nuestro propio camino.
La libertad es una de las notas que definen a las personas. Según la manejemos el hombre es capaz de alcanzar lo mejor de sí mismo, pero también su propia degradación. Es un estado o condición del hombre y todos somos libres desde lo más de nuestro ser, sin ser libres de la verdad.
La libertad tiene cuatro planos: la libertad constitutiva, de elección, la relación o crecimiento de la libertad y la libertad social. Hablemos de cada uno de ellos.
1. La libertad constitutiva o interior es el nivel más radical y profundo de libertad del ser humano. Esto quiere decir que ni solo tenemos libertad, sino que SOMOS libres. Dentro de cada uno de nosotros existe un espacio interior que nadie puede poseer o del que nadie puede participar sin nuestro consentimiento. Cada uno es responsable de sí mismo y de cómo gestiona su libertad. Ni el hecho de ir a la cárcel puede privarnos de este ámbito de libertad interior. Esta libertad hace referencia a las creencias, ideales, deseos, imaginación, etc. La dignidad de la persona depende se esta libertad constitutiva, asimismo de ella manan los derechos fundamentales como: libertad de opinión, de expresión, libertad religiosa y a vivir según las propias convicciones. Existen tres derechos relativos a la libertad fundamental y al espacio de la libertad interior: la intimidad, la verdad y las convicciones.
2. La libertad de elección o de arbitrio supone la posibilidad del ser humano de elegir y decidir sobre sus distintas posibilidades. El ser humano tiene conciencia de poder elegir o no, esto o aquello. Somos conscientes de nuestra libertad cuando somos conscientes de nuestra capacidad de elegir. Esto no significa que sea la única libertad ni la más radical, sino la primera de la que somos conscientes. La libertad de elegir es la capacidad de autodeterminación de la voluntad. Y son las distintas oportunidades que nos encontramos a lo largo de la vida las que nos dan la oportunidad de experimentar esta libertad.
3. El crecimiento de la libertad: su rendimiento. El continuo uso de la libertad nos lleva a desarrollarla. El uso del libre arbitrio, comentado anteriormente, produce costumbres y hábitos que conducen a la madurez de la libertad de la persona. No olvidemos que el hombre es perfectible por medio de sus vivencias, lo que significa es capaz de perfeccionar su libertad gracias al continuo uso que hace de ella. Por lo tanto acertar facilita el acierto, a la contra que errar que facilita el yerro. En definitiva, fortalecemos la virtud, fortalecemos la voluntad y el resultado positivo del uso de la libertad.
4. La libertad social. Por ultimo recalcar que la libertad debe ser puesta en marcha, y el campo o el ámbito donde esto tiene lugar es en la sociedad. La sociedad permite el ejercicio de la libertad, que uno pueda decidir y hacer lo que cree conveniente o quiere hacer. La libertad social radica en la búsqueda de un bien común y a la vez el desarrollo del bien personal. La libertad social de materializa en dos aspectos: existencia de condiciones materiales que permiten la subsistencia o incluso posibilitan un avance más próspero, y existencia de condiciones para el pensar, expresarse y para la búsqueda de la verdad.
Finalizar diciendo que la corrupción significaría la ausencia de libertad en cuanto a las cosas materiales, sin embargo puede sobrellevarse sin perder la libertad de pensar y vivir según nuestro pensamiento (libertad interior). Si esta libertad interior es corrompida e imposibilitada la libertad de la persona se ahoga.
La libertad fundamental, constitutiva o transcendental tiene como contenido específico ese espacio interior propio del que sólo la persona puede hacer partícipe a los demás. Nadie la concede, está fundada en la persona y no en la personalidad. En la persona, es correlativa a la nota de la intimidad, con la que está fuertemente relacionada, ya que es una de las condiciones de posibilidad de la libertad. No hay libertad sin intimidad. Se puede entender, sin embargo, que al igual que el respeto de la libertad ha de ser mutuo, también la protección de la intimidad ha de serlo. El respeto a la intimidad propia significa que nadie puede forzarme a manifestar algo que es parte de mi intimidad, porque estaría violando mi libertad. Pero entiendo que también es una violación de la intimidad cuando alguien está manifestando su intimidad sin que esté de acuerdo con lo que desea expresar o, dicho de otra forma, sin que esa expresión corresponda a la relación que le une a las personas a quien se lo manifiesta. En el ámbito psicológico y social se da esto en los programas de la llamada “prensa rosa”, en los que la gente muestra su intimidad sin que exista ningún tipo de relación con el televidente, o en programas como el “gran hermano”, que han tenido su época de audiencia precisamente por el morbo que produce participar en la intimidad de desconocidos. En el ámbito corporal, entiendo como una violación de intimidad todo aquello que muestra la intimidad del cuerpo a personas desconocidas. La gente que acostumbra a ir en bañador por la calle en verano o los que defienden el nudismo en las playas se defienden con el escudo de la libertad. Pero ¿están respetando mi intimidad cuando me manifiestan la suya de esta manera? Y, al no respetar mi intimidad, ¿están menoscabando mi libertad?
Se indican las fechas en las que se cerrarán cada uno de los post. 28-febrero: Presupuestos antropológicos... 7-marzo: Sobre la cultura y las dimensiones... Lo que conviene saber del tema 1 14-marzo: Lo vivo y lo inerte (2º sesión) 21-marzo: La estructura psíquica 28-marzo: El mundo emocional 4-abril: Inteligencia/voluntad. Los hábitos y la madurez 11-abril: Lo que conviene saber del tema 2 25-abril: El hombre como hijo. Las notas del ser personal (3º sesión) 2-maryo: La libertad Lo que conviene saber del tema 3 9-mayo: Revisión general (4º sesión)
9 comentarios:
La libertad es una de las notas definitorias de la persona. El hombre es libre desde lo más profundo de su ser y por eso para ser verdaderamente humano se ha de ser libre de verdad.
La libertad tiene cuatro planos que se superponen e implican mutuamente:
1. La libertad constitutiva, fundamental o trascendental
2. La libertad de elección, de arbitrio o psicológica
3. La realización o crecimiento de la libertad: su rendimiento
4. La libertad social
LA LIBERTAD CONSTITUTIVA
Es el nivel más radical y profundo de la libertad humana, por ella el hombre es libre. Para el desarrollo de la misma es necesario preservar la intimidad.
La libertad constitutiva es la base de los derechos humanos como:
• Derecho a la libertad de opinión y expresión
• Derecho a la libertad religiosa
• Derecho a vivir según las propias convicciones
La libertad interior es condición para entrar en diálogo profundo con los demás: es apertura y actividad.
Las condiciones de posibilidad de la libertad interior son:
1. Intimidad: En ausencia de intimidad no es posible la vida libre. La plenitud personal, que se alcanza en la donación de sí, sólo es posible si se tiene intimidad.
2. Verdad: Nadie es dueño de la verdad y sólo en el ámbito de la verdad las reglas del juego son iguales para todos posibilitando la toma de decisiones. Además, la libertad nos libera de la arbitrariedad propia. La verdad no puede imponerse.
3. Convicciones: Son aquellas verdades que configuran el modo de vivir, los últimos criterios del actuar y el sentido de la propia vida. Es el espacio religioso de la intimidad personal presente en todo hombre más allá de los postulados científicos.
No hay espacio para la libertad cuando no lo hay para la intimidad personal, para la verdad y para las convicciones y la fe.
LA LIBERTAD DE ELECCIÓN
Tenemos conciencia de que podemos elegir o no (libertad de ejercicio) y podemos elegir esto o aquello (libertad de especificación).
Lo importante es acertar, no sólo elegir. Hay que elegir y ser responsable de las consecuencias reales de la elección. La consideración de las consecuencias no recorta la libertad, sino que la hace más real.
Cuando elegimos entre muchas opciones, las opciones desaparecen y nos lleva a no poder elegir para conservar la libertad.
La libertad de elección se sustancia en la decisión, no en la mera consideración de posibilidades (elección). Hasta que no se decide la libertad no se hace real.
EL CRECIMIENTO DE LA LIBERTAD
El uso de la libertad de elección conduce a su desarrollo y realización concreta. El crecimiento de la libertad forma el proyecto vital. Quien posee un proyecto vital y forja su carácter mediante virtudes que buscan el acierto, el más libre.
No hay verdadera libertad si no hay un fin al que se orienta. De ahí que la espontaneidad como criterio de libertad es algo frívolo que dificulta la configuración del proyecto vital y quita protagonismo a la propia vida.
El que es verdaderamente libre se hace previsible porque decide desde sí mismo y no desde el capricho arbitrario. No es libre el esclavo de los reclamos externos.
En este sentido me ha llamado la atención el nuevo anuncio televisivo de Mercedes, ya que plantea precisamente la libertad como un “dejarse llevar” y una manera de vivir sin autodominio. Se puede ver en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=kzvF9hekiJA
LA LIBERTAD SOCIAL
Para poder llevar a cabo el proyecto vital y realizar la libertad es necesario que la sociedad lo permita y lo posibilite.
La libertad social se materializa en:
• Existencia de condiciones materiales que permitan la subsistencia y algo más. Es necesario que se permita trabajar, ganar un sustento y comercia libremente.
• Existencia de libertad de expresión y libertad religiosa.
La libertad y sus planos.
La persona humana alcanza su plena realización en la entrega, en el don de sí. Pero nadie da lo que no tiene. Dicho de otro modo, nadie puede darse, si primero no se tiene o se posee a sí mismo. Por eso mismo, el nivel más radical de la libertad-el que está más en la raíz del ser humano-, es la libertad constitutiva. Se entiende así la libertad como la autoposesión en el origen: nadie puede alcanzarlo si su dueño no lo abre, y sólo él puede hacer partícipe del mismo a los demás. No sólo está dentro, ni en el interior. Se da en un nivel más profundo, superlativo: lo íntimo.
De esta libertad interior mana la dignidad de la persona, su valor, su excelencia, y es la base de los derechos humanos y del ordenamiento jurídico. De ella demandan los derechos fundamentales: a la libertad de opinión y expresión; a la libertad religiosa; a vivir de acuerdo con las propias convicciones, a desarrollar el proyecto de vida.
Cualquier ataque a la libertad, en sus distintos niveles (libertad religiosa, libertad de elección) aunque se refieren a la libertad social, siempre será también un ataque a la libertad interior o constitutiva.
La libertad no es un búnker para la propia protección, sino el trampolín desde el que alcanzar las metas más profundas que las personas nos proponemos. La libertad es apertura, actividad, capacidad de establecer compromisos. La libertad que no establece compromisos es una libertad teórica, no real. Para acertar en las decisiones, en los proyectos vitales, es bueno recordar que la libertad humana no es absoluta, pues está condicionada por la realidad. Una vez conocida y aceptada la propia realidad, es posible establecer y alcanzar proyectos ambiciosos. Desde un punto de partida equivocado es más difícil de acertar en el rumbo y en la meta pretendida.
La libertad de elección.
La libertad de elección es la capacidad de autodeterminación de la voluntad. Pero esa capacidad debe ser «llenada» de decisiones libres, comprometedoras. No es más libre quien tiene menos compromisos, sino el que establece compromisos estables con metas más altas.
No radica esta libertad en tener más o menos opciones de elección, sino en acertar en la elección tomada. Lo importante no es elegir, sino acertar, pues nos jugamos la felicidad de la propia vida, y como dice la canción «la vida se vive sólo una vez». No elegir, no decidir ni asumir compromisos (llevar la mochila vacía, propone el protagonista de Up in te air) ofrece un espejismo de libertad que termina en la insatisfacción vital.
La libertad también crece y se potencia con su uso. Quien hace buen uso de ella, la acrecienta. Se hace más protagonista de la propia vida. Pero el proyecto vital del hombre no se cierra sobre sí mismo, sino que se despliega al exterior, a la sociedad. Así como el bien común forma parte o dimana del bien personal, la libertad social también está vinculada a la libertad personal.
La libertad social se materializa en la existencia de condiciones materiales que permitan la subsistencia, y algo más que ésta (disposición de bienes materiales), y en la existencia de condiciones para el pensar (libertad de expresión) vivir de acuerdo a las propias convicciones (libertad religiosa).
Ana Díaz
La libertad
Cuando se habla de libertad no se hace referencia a la raíz, a lo profundo y por eso se habla de ser libre como hacer lo que uno quiere cuando le apetece. No es una ausencia de límites que me agobian; eso es capricho. La libertad es una de las notas definitorias de la persona, y le ayuda a llegar al desarrollo máximo o a la mayor degradación. Es la condición de posibilidad, no es nada y puede serlo todo.
Cada persona es dueña de sus actos y del principio de sus actos, todas, y por eso somos libres. Elegimos voluntariamente nuestro destino, no está escrito ya, sino que con la consecución de nuestras elecciones lo vamos escribiendo. Como el principio de todos nuestros actos está en nosotros mismos, esos actos son voluntarios, son libres.
La libertad tiene cuatro planos que se solapan entre ellos. El primer nivel es la libertad constitutiva, que es el nivel más profundo. Me hace poseer un mundo interior inviolable, inaccesible para nadie que no sea yo. Es ser dueño de uno mismo, poseerse en el origen. El único modo de eliminar la libertad de la persona es haciéndole desaparecer. Cuando se tortura a alguien intentan destruir este núcleo íntimo de la persona. Ese núcleo que es la fuente de todo acto del hombre es lo que han de proteger los derechos humanos (libertad de expresión, libre discusión en la búsqueda de la verdad…). La libertad constitutiva es apertura a todo lo real, porque el hombre es cuerpo, pero también espíritu.
Otro plano de la libertad es la de elección o de arbitrio. El determinismo anula este plano, nuestras elecciones están previamente determinadas por nuestra constitución biopsicológica. La realidad es que esa constitución nuestra condiciona, pero no suprime la libertad. La mentalidad de elegir lo que cada uno quiera sin perjudicar a nadie, al margen de si lo elegido es bueno o malo, está muy extendida. Al haber elegido libremente, ese acto ya es admirable; pero no podemos poner la libertad de elección como valor primero, los fines de las acciones y los límites de lo tolerable, por ejemplo, también son valores importantes.
El rendimiento de la libertad, otro plano, (el incremento de la libertad) es lo propio del hombre. Los actos producen costumbres y hábitos; un fortalecimiento de la voluntad, una virtud, lleva al rendimiento positivo de la libertad. Fortaleza, prudencia, templanza y justicia, estas virtudes nos llevan a aspirar a los bienes más nobles, a la verdad.
La libertad social consiste en que los ideales puedan vivirse, que sean posibles las metas de las personas. La sociedad debe ayudar al desarrollo equilibrado de las personas, no reducir al hombre a una dinámica mecánica que no le deje aspirar a la Verdad. La miseria se considera la forma más grave de ausencia de libertad porque conlleva la falta de los bienes necesarios para la realización de la vida humana en sociedad. Al hombre hay que darle oportunidades para que de lo mejor de sí mismo. Hemos de crear sociedades abiertas, en las que exista la libertad en teoría y en la práctica.
La libertad es una de las notas definitorias de la persona, permite al hombre alcanzar su máxima grandeza, pero también su máxima degradación. Ésta tiene 4 planos:
Libertad constitutiva, fundamental o trascendental,
su contenido específico es el espacio interior que nadie puede poseer si uno no quiere y del cual solo yo puedo hacer participe a los demás. Preservar la intimidad (psíquica, somática y biográfica) es condición para el desarrollo de la libertad fundamental, de la que mana la dignidad de la persona y los derechos humanos fundamentales (libertad de expresión, libertad religiosa, derecho a vivir). No es objeto de elección sino solo de aceptación, el cuerpo y las condiciones sociales, por ser libertad interior, es el punto de partida de las relaciones interpersonales que configuran la propia biografía, este ámbito de libertad es aquel desde el que la persona destina, reconoce y acepta la propia realidad- su carácter filial y aquello que esta llamado a ser. Las condiciones de posibilidad de libertad interior son la intimidad, la verdad y las convicciones.
La plenitud personal, que se alcanza con la donación de sí, solo es posible si se tiene intimidad “libertad interior”.
La verdad es el gran norte, el gran peso o la gran liberación de la libertad, la verdad es asi condición de posibilidad de la libertad, la verdad – el conocer la realidad y aceptar su lógica- solo es posible desde la libertad
El sentido de la propia vida podíamos llamarlas convicciones. Se trata de proposiciones que poseen mas peso en la vida personal, es el espacio religioso de la intimidad personal.
Libertad de elección o de arbitrio, integran la capacidad de autodeterminación de la voluntad, en efecto somos conscientes que de somos libres cuando nos damos cuenta de que podemos elegir. Para aprender a ser libre es necesario experimentar la libertad en la elección, tener vivencia y realidad de esta y de las consecuencias de la misma.
El crecimiento de la libertad, produce costumbres y hábitos en la voluntad y la madurez de la personalidad. Al fortalecimiento de la capacidad humana se denomina virtud. Se puede decir que quien forja su carácter mediante virtudes que buscan el acierto, es mas libre, vive su propia vida y es capaz de estableces relaciones permanentes con los demás.
El nexo se establece en el hombre entre la individualidad y relación con los demás, la independencia esta más ligada al miedo a perder algo que al afán de hacer crecer algo.
Libertad social, sólo es posible si la sociedad en la que se vive, permite y posibilita que se pueda hacer lo que uno quiere, la libertad social radica en la búsqueda de un bien común. La libertad social se materializa en condiciones que posibiliten la mejora y disposición libre de bienes materiales, permitiéndole trabajar, ganar un sustento, y comerciar. Y la libertad en la búsqueda de la verdad, daño “libertad de expresión” y “libertad religiosa”, obviamente el primer paso es la educación.
Como educadores, nuestra meta es la de conseguir individuos libres que puedan desenvolverse como tales y ser artífices de la sociedad del futuro. La consideración de cuatro planos, íntimamente relacionados entre sí, dentro de la libertad implica la consecución de esta meta.
En primer lugar, la libertad constitutiva o libertad interior condicionada por la intimidad, la verdad y las convicciones. De ella mana la dignidad de la persona, quien reconoce y acepta su propia realidad.
La libertad de elección permite al individuo ser responsable de las consecuencias de sus propios actos. Volvemos a encontrar la premisa de la aceptación. No se trata de querer o de tener posibilidades de elegir sino más bien aceptar los resultados de dichas elecciones, asumiendo que existe la posibilidad de errar y de tener que enfrentarnos a la frustración.
El uso de la libertad permite que ésta crezca y haga madurar al individuo, creando en él costumbres y hábitos que moldean su proyecto vital, convirtiéndole en el protagonista de su existencia. Esto le permite actuar sin depender de condiciones externas y de caprichos internos.
Toda esta libertad del individuo debe estar enmarcada dentro de una sociedad que permita el desarrollo de individuos libres. Una sociedad que garantice las condiciones por encima de la mera subsistencia, que fomente la dignidad del individuo, defienda su libertad de expresión y convicción y garantice una base educativa para que sus individuos sean menos vulnerables a la manipulación social.
Nuestra deontología nos obliga a mantener unas normas de respeto ante estas condiciones.
Libertad. Una palabra complicada de definir en cualquier contexto que se presente pero si se puede afirmar que permite que el hombre se desarrolle de forma plena.
Podemos entender la libertad a través de cuatro planos que la definen que son: libertad constitutiva, de elección, realización de la libertad y libertad social.
Cuando hablamos de libertad constitutiva es aquella que nos hace libres a nosotros mismos, es decir, nuestro rincón interior que nos hace únicos y que poseemos la capacidad o no de compartir con los demás; por lo que consideramos que la libertad constitutiva es la libertad más sincera y profunda de una persona. No obstante no somos conscientes de nuestra libertad hasta que no tenemos que elegir; es decir la libertad de elección o dicho de otro modo realizar nuestra voluntad. Solo cuando hacemos una elección ya sea entre varias opciones o una sola, seremos conscientes de que poseemos libertad y que podemos hacer uso de ella lo que implica asumir las consecuencias que dicha elección pueda conllevar. Sabemos que cuando elegimos podemos hacerlo para un fin positivo o negativo, es decir, existe posibilidad de acierto y error y debemos aceptar los errores que nos dan experiencia en la vida y que nos permiten desarrollarnos como personas. Como consecuencia de la libertad de elección nace la realización de la libertad pues esta no es más que el desarrollo y realización de una persona, es lo que nos otorga unos hábitos y costumbres y nos regala un proyecto de vida duradero donde podamos protagonizar nuestra propia vida de forma autónoma a través de nuestras elecciones siendo responsables de ellas. Todo lo anterior nos ayuda para poder salir al mundo exterior, la sociedad, de la que debemos formar parte y participada de forma activa para desarrollarnos como personas; de modo que debe aparecer la libertad social, aquella que permite al individuo desarrollar su proyecto vital y le otorga libertad para subsistir (Trabajar) y libertad de expresión y religiosa, con una base educativa que nos aporte los cimientos necesarios para poder formar parte de la sociedad y desarrollar nuestro propio camino.
La libertad es una de las notas que definen a las personas. Según la manejemos el hombre es capaz de alcanzar lo mejor de sí mismo, pero también su propia degradación. Es un estado o condición del hombre y todos somos libres desde lo más de nuestro ser, sin ser libres de la verdad.
La libertad tiene cuatro planos: la libertad constitutiva, de elección, la relación o crecimiento de la libertad y la libertad social. Hablemos de cada uno de ellos.
1. La libertad constitutiva o interior es el nivel más radical y profundo de libertad del ser humano. Esto quiere decir que ni solo tenemos libertad, sino que SOMOS libres. Dentro de cada uno de nosotros existe un espacio interior que nadie puede poseer o del que nadie puede participar sin nuestro consentimiento. Cada uno es responsable de sí mismo y de cómo gestiona su libertad. Ni el hecho de ir a la cárcel puede privarnos de este ámbito de libertad interior. Esta libertad hace referencia a las creencias, ideales, deseos, imaginación, etc. La dignidad de la persona depende se esta libertad constitutiva, asimismo de ella manan los derechos fundamentales como: libertad de opinión, de expresión, libertad religiosa y a vivir según las propias convicciones. Existen tres derechos relativos a la libertad fundamental y al espacio de la libertad interior: la intimidad, la verdad y las convicciones.
2. La libertad de elección o de arbitrio supone la posibilidad del ser humano de elegir y decidir sobre sus distintas posibilidades. El ser humano tiene conciencia de poder elegir o no, esto o aquello. Somos conscientes de nuestra libertad cuando somos conscientes de nuestra capacidad de elegir. Esto no significa que sea la única libertad ni la más radical, sino la primera de la que somos conscientes. La libertad de elegir es la capacidad de autodeterminación de la voluntad. Y son las distintas oportunidades que nos encontramos a lo largo de la vida las que nos dan la oportunidad de experimentar esta libertad.
3. El crecimiento de la libertad: su rendimiento. El continuo uso de la libertad nos lleva a desarrollarla. El uso del libre arbitrio, comentado anteriormente, produce costumbres y hábitos que conducen a la madurez de la libertad de la persona. No olvidemos que el hombre es perfectible por medio de sus vivencias, lo que significa es capaz de perfeccionar su libertad gracias al continuo uso que hace de ella. Por lo tanto acertar facilita el acierto, a la contra que errar que facilita el yerro. En definitiva, fortalecemos la virtud, fortalecemos la voluntad y el resultado positivo del uso de la libertad.
4. La libertad social. Por ultimo recalcar que la libertad debe ser puesta en marcha, y el campo o el ámbito donde esto tiene lugar es en la sociedad. La sociedad permite el ejercicio de la libertad, que uno pueda decidir y hacer lo que cree conveniente o quiere hacer. La libertad social radica en la búsqueda de un bien común y a la vez el desarrollo del bien personal. La libertad social de materializa en dos aspectos: existencia de condiciones materiales que permiten la subsistencia o incluso posibilitan un avance más próspero, y existencia de condiciones para el pensar, expresarse y para la búsqueda de la verdad.
Finalizar diciendo que la corrupción significaría la ausencia de libertad en cuanto a las cosas materiales, sin embargo puede sobrellevarse sin perder la libertad de pensar y vivir según nuestro pensamiento (libertad interior). Si esta libertad interior es corrompida e imposibilitada la libertad de la persona se ahoga.
La libertad fundamental, constitutiva o transcendental tiene como contenido específico ese espacio interior propio del que sólo la persona puede hacer partícipe a los demás. Nadie la concede, está fundada en la persona y no en la personalidad. En la persona, es correlativa a la nota de la intimidad, con la que está fuertemente relacionada, ya que es una de las condiciones de posibilidad de la libertad. No hay libertad sin intimidad. Se puede entender, sin embargo, que al igual que el respeto de la libertad ha de ser mutuo, también la protección de la intimidad ha de serlo. El respeto a la intimidad propia significa que nadie puede forzarme a manifestar algo que es parte de mi intimidad, porque estaría violando mi libertad. Pero entiendo que también es una violación de la intimidad cuando alguien está manifestando su intimidad sin que esté de acuerdo con lo que desea expresar o, dicho de otra forma, sin que esa expresión corresponda a la relación que le une a las personas a quien se lo manifiesta. En el ámbito psicológico y social se da esto en los programas de la llamada “prensa rosa”, en los que la gente muestra su intimidad sin que exista ningún tipo de relación con el televidente, o en programas como el “gran hermano”, que han tenido su época de audiencia precisamente por el morbo que produce participar en la intimidad de desconocidos. En el ámbito corporal, entiendo como una violación de intimidad todo aquello que muestra la intimidad del cuerpo a personas desconocidas. La gente que acostumbra a ir en bañador por la calle en verano o los que defienden el nudismo en las playas se defienden con el escudo de la libertad. Pero ¿están respetando mi intimidad cuando me manifiestan la suya de esta manera? Y, al no respetar mi intimidad, ¿están menoscabando mi libertad?
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