NOTA

Disculpad el retrado en la apertura de post.
Un cordial saludo
CMP

viernes, 14 de marzo de 2014

La estructura psíquica

Estimados alumnos,
esta semana hemos comentado el argumento que sostiene por qué sabemos que la estructura psíquica del hombre es compleja, y cuáles son nuestras capacidades cognitivas: desde los sentidos externos a la inteligencia (que no hemos llegado a explicar)
Me interesa que se sepa qué es cada facultad, su especificidad. Creo que todas son importantes, pero, sin duda, los sentidos internos (percepción, imaginación, memoria y cogitativa)ocupan un lugar especial.
Alguno de vosotros me comentaba que no se escribió casi nada de los niveles de vida la semana pasada. Si queréis, puede ser también, objeto de vuestras reflexiones. 
Un cordial saludo

12 comentarios:

Marta Fernández dijo...

Quiero comentar o mejor dicho reflexionar un poco sobre “las tendencias y los apetitos”. Creo que son conceptos que pueden ser fáciles de definir pero difíciles de comprender o de hacer un buen uso de ellos en la práctica, es decir, una tendencia es una inclinación o apetito entre otras cosas respecto a un objeto, según el texto hacia algo considerado “bueno” pero ¿Qué se considera bueno? En mi opinión afirmar que una tendencia aleja de lo malo y acerca lo bueno es un error (en términos muy generales) pues muchas veces no sabemos que una tendencia que creemos buena no lo es tanto y viceversa; un ejemplo simple es un niño que llora para llamar la atención, si se le atiende su tendencia será llorar siempre y para él será una buena tendencia que más tarde desarrollará de otras maneras a medida que crezca pero sus padres le deben enseñar que esa tendencia es negativa y que existen otras maneras así el niño será consciente de que este tipo de tendencias o inclinaciones no son apropiadas.
Por otro lado, los apetitos sensibles vitales para el hombre y su desarrollo los cuales se distinguen por apetito concupiscente e irascible opuestos entre sí y necesarios de la misma manera, deben ser educados y formados de tal forma que se equilibren pues todo no debe ser “deleite” ni tampoco “esfuerzo”. Pero personalmente creo que a día de hoy debemos hacer por educar de una forma más insistente al apetito irascible el cual nos permite alcanzar los objetos mediante el esfuerzo, algo que día a día se está perdiendo y ya no solo en las aulas. Creo que todos vemos como han cambiado las perspectivas de las generaciones de hoy, el cambio es evolución sí, pero creo que el esfuerzo y trabajo, el concepto de ambos para poder desarrollarnos como personas no debe perderse lo cual está sucediendo sin que nadie le ponga freno.
Puede que este alejada del concepto de tendencia o lo esté confundiendo, he leído varias veces este apartado y no sé si realmente he entendido bien el punto.

Jose-Maria Poveda dijo...

Me ha llamado mucho la atención la afirmación de que el hombre no tiene instintos. Por eso quería reproducir, a modo de síntesis, la argumentación que en los apuntes se hace al respecto. La tendencia es inclinación, apetito, amor, orientación o disposición de un sujeto hacia un objeto real que es considerado “bueno”. Tenemos reflejos naturales o inconscientes y reflejos conscientes, también llamados “elícitos” (suscitados). Los naturales son independientes del conocimiento porque derivan de la naturaleza del ser, como los reflejos o taxias. Los conscientes lo son porque han sido suscitados, es decir, requieren un conocimiento previo del bien al que se dirigen. Dentro de éstos, los apetitos sensibles se dirigen a lo aprehendido por los sentidos externos, y pueden presentarse como apetitos concupiscibles (cuando el bien es deleitable en presente) o irascibles, cuando es un bien futuro, separado del sujeto por un obstáculo superable con esfuerzo. Ambos han de ser educados, tanto para tener capacidad de deleite como de esfuerzo. La capacidad de esfuerzo amplía el abanico de bienes que pueden alcanzarse y permite “retrasar el deleite” para alcanzar lo mejor y no sólo lo bueno. Es el principio de la virtud de la templanza. A su vez, la inclinación del sujeto hacia el objeto conocido por la inteligencia es la facultad de la voluntad.

El instinto es propio del animal, como conjunto de tendencias sensibles, innatas, complejas y específicas mediante las que éste obra para la conservación del individuo y de la especie. La acción inteligente, por el contrario, siendo menos precisa y eficaz, requiere el conocimiento del fin y el dominio de los medios. El hombre aprende las funciones tendentes a la conservación (nutrición, moción, valoración, percepción, reproducción), es decir, necesita hacer uso del conocimiento, por lo que, propiamente, no tiene instintos. Estas funciones se consolidan en los hábitos, que son conductas adquiridas por la reiteración y que predisponen al sujeto para obrar siempre del mismo modo.

Eunice Janse dijo...


Conocer es “aprehender” y lo aprendido pasa a formar parte de nuestra psique de un modo inmaterial a través de dos grados de conocimiento: sensible e intelectual.
Los sentidos nos ponen en contacto con el momento presente captando constantemente las impresiones que nos llegan desde el exterior de una forma imparcial.
El órgano de los sentidos internos es el cerebro y cada uno de ellos se ubica en un área diferente del mismo.
El sensorio común o percepción capta las impresiones de los sentidos externos y ejerce de conciencia sensible.
La imaginación fija estas impresiones, las conserva y las reproduce cuando ya los datos del exterior han desaparecido. Puede combinarlas con otras impresiones archivadas y crear imágenes y esquemas nuevos. Es un sentido aespacial y atemporal.
La cogitativa (estimativa en los animales) distingue lo útil de lo nocivo en situaciones concretas y va adquiriendo experiencia sobre lo que nos conviene o nó. Dejar que la cogitativa rija la conducta humana la hace depender siempre de los estados corporales o anímicos sin dejar lugar a otras consideraciones más convenientes para nuestro beneficio real.
La memoria sensible nos reproduce en el presente experiencias obtenidas en el pasado. A diferencia de la imaginación que crea nuevas realidades en nuestra mente, tenemos conciencia de que estamos recordando algo real ya ocurrido. La memoria implica aprendizaje. “Aprehendemos” las experiencias vividas “en carne propia”.

Como se planteaba a principio de curso, el ser humano no tiene instintos sino dinámicas tendenciales regidas por los hábitos adquiridos a través de su aprendizaje. Se adquieren conscientemente y una vez establecidos permanecen en el subconsciente hasta que son necesarios para nuestra interacción con el resto de nuestra especie.
Las tendencias son el fin por el cual actuamos.
Si el apetito innato del ser humano es la tendencia a considerar lo que es conveniente (si tengo frio me arropo, si tengo calor me quito ropa), ¿por qué a veces tomamos elecciones que no nos resultan convenientes? Pues porque contamos también con apetitos elícitos o suscitados, que vienen dados por el conocimiento previo recibido a través de la cogitativa de un beneficio personal. Entonces nuestras tendencias se pueden inclinar hacia la consecución de metas a corto plazo sin tener en cuenta las consecuencias futuras (apetito concupiscible) o la represión de ese deleite momentáneo en pro de la consecución de una meta o deleite futuro (apetito irastible). Éste último implica un esfuerzo que se revierte en una satisfacción a largo plazo. Ambos apetitos deben ser cultivados en el alumno, no sólo la capacidad de disfrutar del momento presente, sino también la capacidad para afrontar las dificultades que se recompensan con el disfrute posterior.

Eunice Janssen Hernández dijo...


Conocer es “aprehender” y lo aprendido pasa a formar parte de nuestra psique de un modo inmaterial a través de dos grados de conocimiento: sensible e intelectual.
Los sentidos nos ponen en contacto con el momento presente captando constantemente las impresiones que nos llegan desde el exterior de una forma imparcial.
El órgano de los sentidos internos es el cerebro y cada uno de ellos se ubica en un área diferente del mismo.
El sensorio común o percepción capta las impresiones de los sentidos externos y ejerce de conciencia sensible.
La imaginación fija estas impresiones, las conserva y las reproduce cuando ya los datos del exterior han desaparecido. Puede combinarlas con otras impresiones archivadas y crear imágenes y esquemas nuevos. Es un sentido aespacial y atemporal.
La cogitativa (estimativa en los animales) distingue lo útil de lo nocivo en situaciones concretas y va adquiriendo experiencia sobre lo que nos conviene o nó. Dejar que la cogitativa rija la conducta humana la hace depender siempre de los estados corporales o anímicos sin dejar lugar a otras consideraciones más convenientes para nuestro beneficio real.
La memoria sensible nos reproduce en el presente experiencias obtenidas en el pasado. A diferencia de la imaginación que crea nuevas realidades en nuestra mente, tenemos conciencia de que estamos recordando algo real ya ocurrido. La memoria implica aprendizaje. “Aprehendemos” las experiencias vividas “en carne propia”.

Como se planteaba a principio de curso, el ser humano no tiene instintos sino dinámicas tendenciales regidas por los hábitos adquiridos a través de su aprendizaje. Se adquieren conscientemente y una vez establecidos permanecen en el subconsciente hasta que son necesarios para nuestra interacción con el resto de nuestra especie.
Las tendencias son el fin por el cual actuamos.
Si el apetito innato del ser humano es la tendencia a considerar lo que es conveniente (si tengo frio me arropo, si tengo calor me quito ropa), ¿por qué a veces tomamos elecciones que no nos resultan convenientes? Pues porque contamos también con apetitos elícitos o suscitados, que vienen dados por el conocimiento previo recibido a través de la cogitativa de un beneficio personal. Entonces nuestras tendencias se pueden inclinar hacia la consecución de metas a corto plazo sin tener en cuenta las consecuencias futuras (apetito concupiscible) o la represión de ese deleite momentáneo en pro de la consecución de una meta o deleite futuro (apetito irastible). Éste último implica un esfuerzo que se revierte en una satisfacción a largo plazo. Ambos apetitos deben ser cultivados en el alumno, no sólo la capacidad de disfrutar del momento presente, sino también la capacidad para afrontar las dificultades que se recompensan con el disfrute posterior.

Dolores Malpica dijo...

Este tema me ha resultado especialmente denso y es que en él se hace un estudio del conocimiento humano muy profundo. Así, la mayoría de nosotros tenemos bastante claro el nivel cognitivo de los sentidos externos, aunque quizás nos limitemos a los cinco sentidos clásicos y olvidemos la kinestesia, cenestesia y el equilibrio; sin embargo, respecto al nivel de los sentidos internos (cogitativa o percepción, memoria, imaginación y sensorio común) y el nivel intelectivo (inteligencia), el desconocimiento es grande y la reflexión que se nos plantea aquí es importante. Y se llega aun más lejos en el estudio de la estructura psíquica del hombre, porque a cada nivel cognitivo corresponde un nivel tendencial. Las tendencias son el principio de la vida activa, pues son la inclinación, apetito, amor, orientación o disposición que siente un sujeto respecto a un objeto (el cual no debe confundirse con una cosa en sí misma, sino que es la cosa en cuanto conocida). A partir de las tendencias llegamos a los conceptos de instintos (animales) y hábitos (humanos), que marcan precisamente la diferencia entre el animal y el hombre; en virtud de los hábitos el comportamiento humano es un sistema abierto, con posibilidades infinitas.

En el ámbito de los sentidos internos encontramos las emociones. Los estados emocionales manifiestan indirectamente qué valoración realizamos (consciente o inconscientemente) de un determinado acontecimiento o realidad y si nos vemos “capaces” de afrontar una situación concreta. Por eso las emociones pueden y deben ser educadas, para así ajustarlas a la propia realidad y a la del entorno.

En cuanto al nivel intelectivo, es clave el papel del lenguaje como manifestación de la inteligencia humana; el lenguaje es vehículo del pensamiento. La facultad tendencial correlativa a la inteligencia es la voluntad; la voluntad se inclina hacia el objeto conocido intelectualmente y se plasma en la conducta, pues origina y da lugar a las acciones voluntarias, por eso la operación de la voluntad es “querer”. Cinco son los modos de querer: desear, decidir, dominar, crear y amar. Destacaría que decidir, decidimos siempre, porque no sólo decidimos cuando escogemos si tomar el camino de la derecha o el de la izquierda, sino que también decidimos, por ejemplo, cómo afrontar una enfermedad que nos toca sufrir o, incluso, cómo afrontar la muerte. Qué bien se plasma esto en los apuntes: “La voluntad más libre es aquella que, en toda situación, dota de sentido aquello que la vida le presenta”.

KARLA VANESA ESPINOZA HERRERA. dijo...

SOCIOLOGÍA: LA ESTRUCTURA PSÍQUICA DEL HOMBRE.

La lectura de este tema me ha parecido muy interesante e importante para podre afrontar lo errores de la cultura en la que vivimos. En la actualidad hay muchas personas que han perdido el norte y no conocen la estructura psíquica del hombre, siendo éste un conocimiento muy importante para poder opinar en ciertas materias y disputas. Aquellos que no conocen opinan y dicen que el cigoto o el feto no es de la especie humana, no es una persona, sino solo células. Lamentablemente hemos oído estas palabras. De ahí la importancia de conocer a fondo estos temas y saber dar razones a los que están confundidos.
En el texto se nos habla de que por medio de las operaciones podemos conocer cómo es el alma. Las operaciones son: actos, ver, tocar, oler, imaginar… modos de obrar del hombre. Las facultades en el hombre no son visibles, sin embargo las operaciones son visibles por los objetos que hay en dichas operaciones. Se entiende por objeto a la cosa en cuanto conocida. Me ha parecido interesante saber que las facultades se especifican por sus actos y éstas por sus objetos, es decir, no pueden tocarse colores, ni olerse la dureza. En resumen el color visto pone de manifiesto que podemos realizar la operación de ver; luego tendremos que tener una facultad que realice esa operación.
Otro argumento que el autor utiliza me parece necesario que se conozca en nuestra sociedad, es el siguiente: la pertenencia a una especie no admite grados, las disposiciones orgánicas son fiables y en absoluto estables o necesarias. Concluye el autor una persona no cambia de especie por que darse ciega, por perder la memoria, o por no poder andar. Su alma, su causa formal es la misma, luego sus principios operativos- causa eficiente- también; sin embargo, la disposición orgánica- órganos- que permite que se realice una operación –ver, andar, etc- se ha modificado. Solo se ha modificado, sigue siendo persona. Que ahora en nuestra sociedad parece que por tener deficiencias ya no vales lo que cuando estabas sano… Todo el tema repito es muy importante y he aprendido mucho.

H. MAGDALENA SOFÍA HERNÁNDEZ CASTANEDA dijo...

LA ESTRUCTURA PSÍQUICA DEL HOMBRE SOCIOLOGÍA

Es una maravilla descubrir como la estructura psíquica del hombre es tan compleja, además es importante tener en cuenta que no hay operación sin objeto ni objeto sin operación, pues el objeto es lo visible. Las facultades y operaciones no se ven.
Me gustaría destacar el tema de los sentidos internos ya que lo que captan los sentidos externos es completado por lo que realizan los sentidos internos.
Para que en la vida del hombre se dé un equilibrio es necesario que se eduquen y desarrollen estos sentidos que son:

Sentido común o percepción: Capta los actos de los sentidos externos y ejerce así de conciencia sensible.

La imaginación: Que debe ser ejercitada pues es básica en la resolución de problemas prácticos.

La estimativa (cogitativa en el hombre): Para saber distinguir entre lo útil y lo nocivo.

La memoria sensible: Reproduce o trae al presente de la conciencia objetos o hechos pasados de nuestra experiencia, pero en cuanto que vividos en el pasado. En el hombre la memoria se haya perfeccionada por la inteligencia.

Si estos sentidos no son bien encauzados desde los primeros años de formación, se da un desbarajuste que más adelante podría ser motivo de alguna dificultad en la tarea educativa.



H. MAGDALENA SOFÍA HERNÁNDEZ CASTANEDA

Juana Mª Urcelay Delgado dijo...

El conocimiento supone una relación entre un sujeto y un objeto: es la captación del objeto por parte del sujeto. El conocimiento supone la inmaterialidad tanto de la cosa como del sujeto: de la cosa, porque de ella se conoce la forma (no la materia) y del sujeto porque conoce la forma y para ello necesita tener algo inmaterial (psique).
Habrá tantos grados de conocimiento como grados de inmaterialidad tanto en el objeto como en el sujeto. La experiencia nos muestra dos grados: el conocimiento sensible (objeto material y sujeto unido al funcionamiento del organismo) y el conocimiento intelectual (objeto inmaterial y sujeto espiritual aunque dependiente del cuerpo).
Nos vamos a centrar por ahora en el conocimiento sensible:
El conocimiento sensible nos pone en contacto con lo real de modo inmediato. Podemos distinguir entre sentidos externos y sentidos internos.
Mediante los órganos receptores de los sentidos externos, se transforman los estímulos físicos en sensaciones. Podemos distinguir entre exteroceptores, que captan estímulos exteriores y son el tacto, el gusto, el olfato, el oído y la vista y propioceptores o receptores internos, que son el kinestésico, cenestésico y el vestibular o del equilibrio. Destacar que la sensación capta cualidades sensibles particulares (cualidades secundarias o sensibles propios) pero no la esencia.
La labor de los sentidos externos se completa con la de los sentidos internos. Estos sentidos operan sobre lo que previamente ha sido conocido por un sentido externo otorgándole un punto de vista. Se pueden distinguir el sensorio común, la imaginación, la memoria y la estimativa (en el hombre llamada cogitativa).
Me gustaría centrarme en la estimativa, cogitativa en el hombre:
La estimativa es el sentido interno por medio del cual, se distingue entre lo útil y lo nocivo, lo conveniente y lo no conveniente. En el hombre, está perfeccionada por la razón y le permite realizar juicios de valor pero de una forma limitada, referidos a ese objeto concreto en ese momento concreto, no del objeto en sí mismo.
Me parece muy importante destacar que lo bueno/malo para mí ahora no siempre es bueno en sí y para mí. Por eso, el hombre no puede permitir que la cogitativa rija su conducta ya que sería esclavo de su estado físico y de las realidades sensibles que se le presentaran en cada momento, no permitiéndole ser el protagonista de su biografía. Por desgracia, vemos como la conducta de muchos depende de lo que le produzca un placer inmediato y fácil, y la templanza y la fortaleza escasea hoy en día.
Aquí entran en juego los apetitos ya descritos por mis compañeros. He podido leer un artículo relacionado con este punto y relacionándolo con la educación, del que os pongo el enlace por si queréis echarle un vistazo:
http://www.aciprensa.com/Familia/fuerzavol.htm

José Nieto Pol dijo...

La estructura psíquica del hombre.
La lectura de los apartados del conocimiento humano y la dinámica tendencial humana corrobora la afirmación de que el modo más adecuado de estudiar al hombre es el sistémico, y no el analítico: ninguno de los aspectos tratados es prescindible si se quiere conocer de verdad al hombre.
Vemos una jerarquía de los niveles de conocimiento, por las facultades y operaciones de los mismos. La correcta “construcción” de cada nivel (sentidos externos, sentidos internos, e intelectivo), será condición de posibilidad para el siguiente, para lograr en él cimas más altas.
El correcto desarrollo y estimulación de los sentidos externos, influirá en los internos, pues la percepción será más rica. De ahí el interés en los años de la educación infantil por desarrollar la capacidad discriminatoria de los sentidos externos y de relacionar sensaciones.
La imaginación, que fija, re-presenta y manipula los objetos retenidos, crece con su uso, y es creativa: es clave para el mejor uso de la inteligencia. Esta, a su vez, debe regir o corregir la cogitativa, darle criterio. La cogitativa realiza un juicio de valor sobre “si algo es bueno o malo para mí ahora”. Será la inteligencia la que dirá si ese algo es “bueno en sí y para mí”. Sin esta labor de la inteligencia, el hombre no sería protagonista de su propia vida sino esclavo de su sensibilidad.
La memoria recuerda el pasado, y también está perfeccionada por la inteligencia. Facilita el aprendizaje significativo, haciendo más interesantes los contenidos presentados.
El funcionamiento armónico de los sentidos externos e internos, podrá contribuir a un mejor ejercicio de la inteligencia. Por otro lado, integrar y asumir (trascender) con la virtud de la templanza el apetito concupiscible y con la fortaleza, el apetito irascible, será necesario para alcanzar un desarrollo armónico de la estructura de la subjetividad. No ser dueño de la capacidad para retardar el deleite y para afrontar lo arduo –con otras palabras, depender de los bienes sensibles- significa una dificultad seria para ser protagonista de la propia vida.
Por el contrario, sensibilidad, inteligencia, voluntad, todo ello bien armonizado, hace al ser humano más dueño de sí mismo, capacitándolo para proponerse metas altas que podrá alcanzar.

José Nieto Pol dijo...

La estructura psíquica del hombre. Otros comentarios.
La distinción terminológica de facultad –principio de operaciones-, operación –acto- , objeto –la realidad, en la operación- y órgano (disposición orgánica) lleva a diversas conclusiones gráficas: la presencia, carencia o pérdida de un órgano (que es condición necesaria de la facultad, pero distinta de ella) en un individuo no implica un cambio de especie; luego, un hombre, desde el cigoto hasta el anciano con demencia senil, próximo a la muerte, es siempre humano, y por lo tanto, con la misma dignidad de persona.
El texto plantea dos retos, que no me atrevo a abordar aquí. 1º. Visto el desprestigio de la memoria en la enseñanza, tenemos un problema en la educación, porque todo aprendizaje, en cuanto implica permanencia, lleva consigo el uso de la memoria. ¿Por qué se ha desprestigiado? ¿Por haberle dado excesiva importancia, en detrimento de otras facultades? ¿Cómo devolverle el prestigio que se merece? 2º. Realizar un análisis crítico de la tarea educativa en función de la atención prestada a cada facultad (en este análisis podríamos encontrar solución al primer reto).
Me parece que el enlace al blog Sensamientos (nota 3, página 9) no funciona bien.

Daniel Santamaria Baena dijo...

Facultad, operación y objeto. Llamamos objeto a la cosa en cuanto conocida, los objetos son la forma pero de otro modo, no actualizando la materia, sino en la operación. No hay operación sin objeto, las facultades se especifican por sus actos y estas por sus objetos, a objetos diversos operaciones diversas y facultades diversas. El alma intelectiva posee una capacidad de realizar operaciones que manifiesta que el conjunto de facultades que lo componen es compleja. El órgano es la disposición material necesaria para realizar operaciones.
El conocimiento es el aprendizaje aquello que tiene lugar cuando un sujeto aprende un objeto. La experiencia nos presenta dos grados de conocimiento. El conocimiento sensible tiene un objeto concreto , singular , material, el conocimiento intelectual tiene un objeto desmaterializado, abstracto: la esencia. Dentro de la sensibilidad externa, el estimulo físico es algo procedente del mundo externo, kinestésico que nos informa de la posición de nuestro cuerpo, permiten el control automático de movimientos habituales, cenestésico nos informa de las sensaciones agradables y desagradables, y el vestibular nos informa de la posición de nuestro cuerpo en relación al medio. Dentro de los sentidos internos, operan sobre realidades ya conocidas. 4 son : el sensorio común o percepción, imaginación, memoria y estimativa. La percepción hace referencia a que no solo sentimos el objeto, sino que sabemos que los sentimos. La imaginación es fijar , conservar, reproducir y asociar los datos proporcionados por los sentidos externos en ausencia de la realidad exterior. Gracias a la imaginación podemos reconstruir una percepción completa a partir de un solo dato. La estimativa esta relacionada con el instinto, es la parte cognoscitiva del instinto. Las funciones de estimativa y la cogitativa son: estimar o valorar las cosas concretas, dirigir la acción práctica respecto de lo valorado, adquirir experiencia sobre las cosas. La memoria sensible es la facultad interna mediante el que reproducimos el presente de la conciencia objetos o hechos pasados de nuestra experiencia, pero en cuanto pasados.
Las tendencias son también la raíz , junto a la cogitativa o la estimativa, de la vida afectiva , de las emociones, que desencadena ante la fustración del bien deseado. Están las tendencias son apetitos naturales, apetitos elícitos ( resultante de un conocimiento previo de un bien), apetitos sensibles, apetito concupiscible (gozo), apetito irascible (implica esfuerzo), apetito intelectual (voluntad).

Unknown dijo...

Ana Díaz
La estructura psíquica del hombre
Hemos hablado del alma, de la psique, y ahora investigamos cómo es, qué operaciones realiza. Como podemos realizar muchas cosas decimos que tiene muchas facultades o principios operativos. Es el sobrante del ser vivo, que como es algo inmaterial no podemos asociarlo tampoco a órganos corporales; así perder un órgano no nos hace perder la facultad. Este punto es determinante para admitir que una persona no deja de ser persona, no cambia en su configuración de persona, cuando alguna de sus facultades no pueda ser realizada y por lo tanto hemos de actuar de igual modo. Las facultades son los principios operativos, es la potencia activa, y aunque no pueda acceder a acto por falta o atrofia de algún órgano del cuerpo humano, sigue estando presente en el alma.
Una de las facultades del alma es conocer. Captar un objeto es el modo de cómo las cosas están en nuestra cabeza es el objeto, es parte de la causa formal de las cosas. Esa parte de la causa formal es inmaterial y podemos acceder a ella porque tenemos también algo inmaterial, el alma. Hay dos tipos de conocimiento el sensible y el intelectual a los que accedemos por los sentidos externos e internos.
Otra de las facultades del alma es desear, es el deseo de la voluntad. En este sentido hablamos también de sobrante del alma porque las personas se desean y nunca se agotan, igual que ver un bolígrafo no es metértelo en el cerebro, así también las personas se desean sin agotar la materialidad. La voluntad también es decidir, dominar, crear y amar. El hombre es el único ser vivo que contempla su futuro y decide y domina. El hombre es el único ser vivo que quiere cosas que no existen y hace que existan, el hombre crea por medio de su voluntad. El amor es debido a las personas, no a las cosas.